Un artículo que he encontrado sobre premios y castigos que merece la pena leerlo.
https://crianzarespetuosayconsciente.blogspot.com/2016/10/sin-castigos-no-significa-sin.html?m=1
https://crianzarespetuosayconsciente.blogspot.com/2016/10/sin-castigos-no-significa-sin.html?m=1
¡CASTIGOS!?
Para
entendernos diríamos que el castigo es un procedimiento mediante el cual se pretende influir en la frecuencia de un
comportamiento para provocar una disminución de éste, o bien su completa eliminación.
Existen dos tipos de castigo en función de si actúan
mediante la administración de estímulos aversivos o la eliminación de una
estimulación positiva: el castigo positivo y el castigo negativo
respectivamente. En ambos casos el castigo debe aplicarse de manera contingente a la conducta a disminuir, de manera que pueda considerarse una consecuencia de la
acción.
Ya hemos dejado claro en el capítulo anterior nuestra preferencia en el ámbito
educativo por el uso sistemático de
refuerzos de conductas adaptativas que aparecen en el contexto natural. El sólo uso del castigo como herramienta pedagógica
produce consecuencias a menudo no deseables en el mundo educativo, (deterioro
de la comunicación y la confianza, aparición de respuestas emocionales disruptivas,
deterioro de la autoestima en los implicados, promociona respuestas agresivas,
genera inseguridad en las partes, dificulta el respeto por uno mismo y por los
demás, desarrolla comportamientos sumisos…)
Como en nuestros reglamentos aparecen
suficientemente explicados las consecuencias de los comportamientos
disruptivos, sólo hacer aquí unas
consideraciones acerca de su uso:
1º)-Es importante que los alumn@s conozcan
claramente desde
el primer día, las consecuencias
negativas que tendrán los comportamientos contrarios a las normas de
convivencia del centro, y la razón de los mismos.
2º)- Cuando los propios alumn@s pueden implicarse de alguna manera en el establecimiento
de esas normas,
en su modificación y/o aplicación razonada, la adhesión a las mismas es mayor y
su aceptación es natural.
3º)- El uso del castigo debe hacerse dentro de un
clima de respeto mutuo,
evitando situaciones en sí mismo aversivas (gritos, faltas de respeto…) que
disminuyen y contaminan lo dicho en el apartado 2º.
4º).- Cuando estamos muy irritados con un alumn@ por un
comportamiento determinado es mejor dejar pasar un tiempo para serenarnos: con la mente clara
las decisiones y la forma en que se expresan serán más adecuadas.
5º).-Igualmente, si un alumno está muy enfadado,
descontrolado…etc. debemos ponerle en situación de tiempo fuera, en un lugar donde pueda calmarse y
reflexionar. Querer razonar con él en ese momento es una pérdida de tiempo para
tod@s.
6º) Muchos comportamientos negativos dentro del aula están
motivados por necesidad personal de llamar la atención a los adultos, aunque
sea de forma negativa. El detener la clase y tratar de dialogar con un alumno
que claramente se está saltando las normas a propósito suele reforzar su conducta
y servir de modelo negativo para sus compañeros. Las consideraciones que se deban hacer
a un alumno han de hacerse privadamente, de forma serena, mejor fuera del aula, informándole claramente
del comportamiento que queremos que cese, de las alternativas que tiene al
mismo, y recordándole las consecuencias que se derivarán si no lo cambia.
Siempre es necesario ofrecerles “hasta setenta veces siete”, la oportunidad de enmendar sus errores.
7º).- Las consecuencias derivadas de un comportamiento
disruptivo deben estar relacionadas,
siempre que sea posible, con el comportamiento realizado, de forma que el alumno pueda “enmendar”, reponer, reparar…la conducta.
Deben ser ajustadas al mismo, en tipo y
en proporción, pues perseguimos un fin educativo y
pedagógico que beneficie a tod@s los implicad@s, no buscamos ni vencedores ni vencidos.
8º).- Si se prometen unas consecuencias en una situación y no se cumplen,
el comportamiento perturbador aumentará, la mayoría de las veces hasta límites
insostenibles en un aula. Las consecuencias “ofrecidas” ante las conductas
disruptivas deben estar pensadas con anterioridad, deben ser posibles en el
ámbito educativo, deben ser coherentes, justas y ajustadas a la conducta y al tipo de alumno, sin levantar la voz y en
un ambiente de respeto. No hay mayor refuerzo para nuestros alumnos que ver a
una figura de autoridad fuera de control.
9º).-Ante indicios de comportamientos de bullying, acoso…u
otros en los que algún compañero/a sea
víctima, es necesario actuar rápidamente y con decisión. Es importante hablar personalmente con los implicados y
ofrecer un resarcimiento al ofendido.
10º).- Y siempre será importante conocer bien a nuestros alumn@s. Lo que castiga a un@s a veces refuerza a otr@s: si la
conducta negativa aumenta, debemos cambiar las consecuencias aplicadas.
También es importante reconocer que un pequeño refuerzo
que lo sea de verdad o una mínima retirada del mismo de forma consistente, producen la mayoría de
las veces el cambio deseado.
.Problemas de comporta miento (ii)
A la hora de abordar en nuestros
centros educativos el control del comportamiento en las aulas encontramos en nuestros RRI un gran
número de consecuencias que se derivan del incumplimiento de las reglas. Es
decir, aplicamos consecuencias DESPUÉS de producidos determinados
comportamientos que consideramos disruptivos, y podemos encontrar fácilmente
los capítulos correspondientes en nuestros reglamentos. ¿Podríamos encontrar
del mismo modo el capítulo de los refuerzos? Es indudable que los utilizamos en
nuestra labor educativa, pero ¿con qué sistematicidad?
Ser conscientes de esto es importante
ya que un
manejo conveniente en nuestras aulas de los refuerzos podría ser un potente
preventivo de los problemas de comportamiento. ¿No merece la
pena tenerlos en cuenta?
Entonces, cuando hablamos de
refuerzos…¿de qué estamos hablando exactamente?
Un reforzador positivo es un
acontecimiento (estímulo) que presentado inmediatamente después
de una conducta, provoca que la
posibilidad de que ocurra dicha conducta o su frecuencia, aumente.
El refuerzo puede ser positivo y negativo. El positivo se da cuando la conducta conlleva la
obtención de un premio; el refuerzo negativo consiste en la evitación o retirada
de un estímulo que es aversivo para la persona. Por ejemplo, apagar una máquina que produce un sonido estridente.
Hay varios tipos de
refuerzo: primarios o innatos: comida, agua; secundarios: se
adquieren con el aprendizaje; materiales: un balón, sociales: una felicitación;
de actividad: una carrera… Externos: vienen del exterior a la persona; autorrefuerzos:
se los proporciona a sí mismo el propio
sujeto; directos y vicarios: el sujeto observa cómo otros reciben el refuerzo;
naturales: se dan en el propio contexto natural o artificiales: se crean para
una ocasión o sujeto determinado…
Para que este
refuerzo surja efecto debe ser consistente y/o sistemático, es decir, se
debe especificar claramente la conducta a reforzar y aplicarlo siempre que
ocurra, de la forma más inmediata posible, por
lo menos al principio, en su justa medida… y se debe diseñar, una vez
establecido el comportamiento a lograr, cómo desvanecer
poco a poco el refuerzo y cómo se
logrará la generalización de ese
comportamiento en otros contextos, si es que interesa.
Hay corrientes
psicológicas que insisten en que los refuerzos más efectivos son aquellos que
se producen naturalmente en nuestros ambientes, mejor sociales y de actividad
que materiales, establecidos con el aprendizaje cotidiano individual o en grupo…
Toda persona reacciona ante
los refuerzos. Sin embargo, debemos tener en cuenta que trabajamos con personas diferentes y que lo que
refuerza a una en un momento concreto puede no hacerlo en otros, y que no todos
los refuerzos “comunes” funcionan para todas las personas de igual forma. A
veces, con un determinado alumno o
grupo es necesario diseñar un
programa de refuerzo específico para establecer una conducta determinada o bien
para eliminarla.
¿Cómo podemos
medir si un refuerzo se ha administrado correctamente? Casi siempre porque provoca un aumento de
la conducta elegida a corto plazo.…………………….
¿De qué tipo de refuerzos “comunes” podríamos disponer en el aula?
¿Por qué es tan importante empezar por reforzar conductas
apropiadas en lugar sólo de castigar las inadecuadas?
¿Cuando
preparas tus clases, programas también este tema o sólo lo curricular?
Abril, 2021. Coordinación de convivencia.
ALGUNAS PROPUESTAS PARA TRABAJAR SISTEMÁTICAMENTE LA CONVIVENCIA EN EL AULA.
En nuestro centro hemos incorporado este trabajo sistemático sobre convivencia en las sesiones de tutoría. Cada trimestre trabajamos aspectos básicos relacionados con este tema tan importante para un centro educativo.
Además los estudiosos del tema nos aconsejan crear dinámicas de trabajo no sólo en las tutorías sino también en el resto de las clases (o materias) para gestionar las buenas relaciones interpersonales entre los alumnos.
Una de las propuestas posibles consiste en trabajar actividades dinámicas donde el profesor instruye a los niños desde la identificación de emociones hasta la toma de conciencia y detección de aquellos comportamientos que pueden derivar en acoso, para así poder saber cómo actuar.
Con niños con necesidades especiales, los recién llegados al centro o aquellos alumnos que no dominan el idioma, funcionan muy bien la creación de círculos de amigos: compañeros -voluntarios o asignados por el profesor/a que ayudarán a estos alumnos más vulnerables al acoso a su buena inclusión en la escuela.
Otro pilar fundamental para lograr un buen clima en clase es la existencia de normas: Normas bien explícitas y sencillas.
Nos puede parecer que estos aspectos sólo pueden trabajarse en tutorías. Sin embargo, es necesario abordarlos en todas las áreas, pues son elementos transversales de las mismas. En la mayoría de las materias es posible potenciar metodologías en las que la gradación de las actividades a realizar sobre cualquier tema, contenga alguna propuesta/pregunta sobre los temas arriba mencionados…no es necesario que sean muchas preguntas, es importante que se haga sistemáticamente y poco a poco.
Por último, no podemos olvidar enseñar a los alumnos, especialmente desde Primaria, a tomar conciencia de la realidad que les rodea y empezar a construir valores éticos. A través de actividades lúdicas, representaciones teatrales, o mediante apoyos visuales o charlas informativas… sobre problemas sociales actuales (racismo, la pobreza o el acoso) aprenderán a empatizar, a ponerse en lugar de los demás, a ser tolerantes: actitudes que ayudan a gestionar la buena convivencia con el resto de sus compañeros.
Algunas COMPETENCIAS a trabajar para una buena convivencia en clase serían:
¿Estás trabajando alguno de estos aspectos en tus clases?